blurred-Despojo
Despojo
4 min.

Despojo

Todo sucedi√≥ en un d√≠a caluroso. El sol estaba pegando de forma directa en la pared que daba hacia el ba√Īo, donde me encontraba encerrada, puesta en custodia de mi propia naturaleza, repleta de dolor, sudor y n√°useas. Sent√≠a que me quer√≠a dormir por momentos, mientras estaba sentada en la taza, con mi ropa interior rodeando mis tobillos, mis codos sobre mis rodillas y mi mirada puesta frente a la puerta de madera que cada d√≠a se notaba m√°s vieja y fr√°gil. Un simple golpe seguro la podr√≠a tumbar.

Fue un d√≠a largo. Deseaba que terminara, que pudiera dormir de una vez en lugar de tener que continuar con las labores que ya me ten√≠an harta. Mis manos y piernas segu√≠an hinchadas, mi vientre dol√≠a como el mism√≠simo infierno y, por si fuera poco, ya hab√≠a pasado casi la semana sin poder ir al ba√Īo de forma placentera. Odio estos momentos del mes, es como si Dios nos castigara por s√≥lo ser mujeres.

Sucedi√≥. Sent√≠ un horrible tir√≥n desde el interior de mis entra√Īas, como si todo lo que tuviera dentro de m√≠ fuera a salir de golpe, tanto que sent√≠ escalofr√≠os a la par que suced√≠a. Era esa maldita diarrea, c√≥mo la odio, pero suele pasar cuando han pasado varios d√≠as sin que pueda descargar de forma adecuada.

Luego de tanto dolor, tuve paz. Vi hacia arriba, al techo, y respiré. Ahí me di cuenta de que había una mosca volando cerca. Relajé mi cuerpo y centré mi atención en el insecto, curiosa.

¬ę¬ŅPor d√≥nde se habr√° metido?¬Ľ me pregunt√©, pues la puerta no ten√≠a una simple apertura, incluso hab√≠a que jalar la puerta con fuerza al momento de cerrarla, porque quedaba casi exacta en el marco. Cuando llov√≠a, era casi imposible tener privacidad en este sitio. Llevaba m√°s de diez minutos ah√≠ y no hab√≠a visto a esa criaturilla voladora, s√≥lo hab√≠a aparecido y ya, sin explicaci√≥n alguna. Quer√≠a levantarme, pero mi cuerpo todav√≠a estaba un poco adolorido. Los c√≥licos no me dejaban en paz y mis piernas temblaban un poco. Era demasiado por el momento, ser√≠a mejor esperar.

Pens√© en todo lo que me hab√≠a pasado reci√©n: los corajes que hice la semana pasada, lo est√ļpida que me vi en aquella fiesta al decirle a un chico bobo que me gustaba, lo rid√≠cula que deb√≠ de verme al llorar frente a todos cuando un profesor critic√≥ la clase que di. Presenci√© una pel√≠cula de mis tragedias m√°s pr√≥ximas, un p√©simo chiste de mi propia mente.

Pronto, sent√≠ un fr√≠o extra√Īo. Tembl√© como si la temperatura hubiera bajado, pero segu√≠a sudando. Fue raro, mas ya me hab√≠a pasado con anterioridad, as√≠ que no le di importancia. Me abrac√© a m√≠ misma y respir√© profundo, tranquila, hasta que sent√≠ c√≥mo baj√≥ todo hasta caer a la taza. El olor, la sangre y mi dolor volvieron la situaci√≥n bochornosa y desagradable. ¬ŅC√≥mo pod√≠amos vivir con tal tortura de manera tan habitual?

Respir√© profundo al liberarse. Me recost√©, estir√© las piernas y mir√© al techo, aliviada. Los c√≥licos se detuvieron por unos momentos y me sent√≠ un poco m√°s ligera. En ese momento las vi. Ya no era una mosca, sino dos. De la nada, se hab√≠an duplicado. Ah√≠ not√© el silencio presente. En mi casa ten√≠amos varios perros que no dejaban de jugar, mi abuelo siempre ten√≠a la televisi√≥n en volumen alto, y est√°bamos en una avenida donde hab√≠a carros pasando a todas horas. No se percib√≠a nada de eso, s√≥lo un amplio espectro de vac√≠o dentro de ese ba√Īo.

Tragu√© saliva, tom√© papel higi√©nico y proced√≠ a limpiarme. Cuando cre√≠ terminar, sucedi√≥ una vez m√°s: ese dolor que viene de las entra√Īas regres√≥, como si estuvieran apretando mis intestinos. Fue insoportable. Inclin√© mi cuerpo hacia adelante, apret√© el ce√Īo y resist√≠ tanto pude. Continu√≥ as√≠ unos minutos, tal vez m√°s de los que pude contar, es posible que menos, pues el tiempo pasa lento en situaciones desagradables como esta, aunque al final, luego de tanto sufrimiento, se detuvo.

Logr√© respirar aliviada una vez m√°s. Ergu√≠ mi cuerpo ah√≠ sentada y me encontr√© un tanto aliviada. ¬ęPor fin acab√≥¬Ľ teorice. Trat√© de limpiar lo que hab√≠a conseguido salir, pero no hab√≠a ya nada. Ni una sola mancha roja, como si s√≥lo hubiera sido mi imaginaci√≥n o el aire. Decid√≠ no tomarle importancia, me coloqu√© mi ropa, jal√© la palanca, escuch√© el agua irse y me puse de pie, lista para salir. No obstante, antes de abrir la puerta, not√© que ya no estaban las moscas. Tal vez el dolor me hizo alucinar una vez m√°s.

Me liber√© de dicha sala de tortura, respir√© y al poner un pie fuera, fue como si todo el ruido me bombardeara de golpe, como si el estar adentro hubiera silenciado todo. Era extra√Īo, as√≠ que regres√© al ba√Īo y me encerr√© de nuevo a ver si era eso. El sonido ya no se fue.

Bajé las escaleras, me encontré con mi abuelo, que me vio asustado, mas no me dijo nada. Caminé a la cocina y mi madre, sonriente, volteó a ver mi rostro, aunque luego bajó la mirada, y pude notar cómo su faz se deformaba en una de terror absoluto.

‚ÄĒHija, ¬Ņqu√© te pas√≥? ‚ÄĒpregunt√≥ mi progenitora, p√°lida.

Me extra√Ī√© cuando dijo eso. Me tom√≥ de los hombros y baj√≥ su mirada. Cuando la imit√©, lo vi. Estaba cubierta de sangre, incluidas mis manos. Fue como si hubiera aparecido de la nada, como si siempre hubiera estado ah√≠ sin que pudiera verla con anterioridad. Parec√≠a que hab√≠a empezado a sangrar, pero no de una manera normal. No, esto era algo diferente, pod√≠a sentirlo. Este dolor, esta sensaci√≥n. Fue como si alguien o algo hubiera profanado mi ser sin que me diera cuenta.


Todos los derechos reservados por el autor

28 de octubre de 2023 Neil D'Arc Pridh Cuento N√ļmero 17 Horror Gore Cotidiano

El despertar de la doncella de las nieves
La espera incierta
Relieves